Con permiso de la mesa directiva
El legado de Benito Juárez es, hasta el día de hoy, un patrimonio histórico de inestimable valor para nuestra vida presente y la del Estado.
Sin embargo, hoy, más que nunca, Benito Juárez representa todo aquello que no hemos podido lograr en más de un siglo y medio de historia: la justicia social, la tolerancia y el respeto entre las razas y los pueblos, la libertad con responsabilidad, la dignidad, la democracia plena y; entre otros postulados, los que determinan al Estado laico y norman la separación entre las Iglesias y el Estado.
Benito Juárez encaró todos estos temas de su época y los hizo trascender hasta la nuestra; sin embargo, desde la perspectiva del Grupo Parlamentario de Alternativa Socialdemócrata, la vigencia de las mismas se encuentra actualmente en entredicho.
Por ello, el pasado mes de noviembre, un grupo plural de legisladores de todos los grupos parlamentarios, con la participación de distintas organizaciones de la sociedad civil, presentamos en esta Cámara de Diputados una iniciativa de ley para elevar a rango constitucional el carácter laico del Estado Mexicano.
Para nadie es un secreto que, a pesar de las disposiciones legales actuales relativas a la carácter laico de nuestro país, contenidas en los artículos 24 y 130 constitucionales, así como en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, lo cierto es que la laicidad del Estado en México es, en muchas y cada vez más frecuentes ocasiones, apenas una gastada fórmula retórica que se revela incapaz de detener el embate político de una jerarquía católica profundamente interesada en extender su influencia política e ideológica a lo largo y ancho de toda nuestra sociedad, que cuenta como aliados a numerosos medios de comunicación y que además está abierta y estrechamente vinculada con las últimas dos últimas administraciones federales.
A este embate hay que oponer la visión del futuro que tuvo Benito Juárez en su momento. La política de Estado que instrumentó para separar los asuntos divinos de los terrenales, es y sigue siendo piedra angular en la construcción de nuestra sociedad y, muy especialmente, de nuestra incipiente democracia.
Esta separación representa la única garantía de que todas y todos los mexicanos gocemos de la libertad de confesión y profesión de fe a la que tenemos derecho, lo mismo que a no tener ninguna. Implica, también, el reconocimiento de que todos los seres humanos tenemos derecho al respeto de nuestra libertad de conciencia.
El Estado laico, como la misma Iglesia ha reconocido, representa la culminación de un proceso histórico civilizador, y en consecuencia, es un patrimonio universal y nacional que todos debemos defender.
Sin embargo, el carácter laico de nuestro Estado se encuentra el día de hoy acosado desde los más distintos flancos por la propia Iglesia Católica: por ejemplo, contamos con disposiciones legales que limitan la emancipación y la autonomía de las mujeres con respecto a su propio cuerpo; contamos con un limitado acceso al derecho a la salud, especialmente cuando se trata de la sexual y reproductiva, que adicionalmente se ve combatida, públicamente y con regularidad, por el conservadurismo eclesiástico; más grave aún, constatamos la abierta tolerancia del gobierno federal ante la intromisión de esa misma jerarquía en la discusión de los más distintos temas de carácter político nacional y local.
Se requiere una laicidad que armonice tres principios esenciales:
1) el respeto a la libertad de conciencia y a su práctica individual y colectiva;
2) la autonomía de lo político y de la sociedad civil frente a las normas religiosas y filosóficas particulares, y;
3) la igualdad ante la ley y la no discriminación directa o indirecta hacia las personas.
En el Grupo Parlamentario de Alternativa Socialdemócrata estamos seguros que la mejor manera de conmemorar al Benemérito de las Américas, es honrando en la práctica la laicidad del Estado. Este, compañeros y compañeras, debe ser un compromiso cotidiano para todos quienes ocupamos un espacio en el Poder Legislativo Federal.
Muchas gracias