Torsos sudados hasta el brillo por la labor matutina. Pantorrillas en vaivén, firmes hasta el escándalo. Hombros bronceados sin pudor. Un universo de adonis hipersexuados, tan musculosos como dioses del Olimpo y a la vez dóciles frente al deseo ajeno. -Mi partner y yo pensamos mudarnos pronto –murmura el miembro más lacerado del staff, e instala el punto final en las contemplaciones pastoriles de Mavrakis-. Necesitamos un departamento aún más luminoso. Un ambiente donde el sol me abrace, antes de partir... Mavrakis, ofendido por la interrupción, se levanta de la silla mecedora. Cipriano y Carino, mientras tanto, ladran ante el hombre con intenciones de mudarse.
“Mis hijos saben que a las enfermedades incurables sólo deben mostrárseles los dientes”.
Y se retira, fastidiado. -Deberían consultar tal vez en Bonafini Propiedades –responde más solícito, aunque lícitamente risueño, un joven miembro del staff. -¿A qué se refiere? -Hebe de Bonafini, señores, recibe cuatro millones de dólares al mes, de manos del kirchnerato. Para construir "viviendas en los barrios carenciados”. -¿No deberían construirse sólo fosas comunes para arrojar a los pobres bajo tres paladas de cal? ¿En serio, caballeros, la bacteria K70 desvalija el dinero de los contribuyentes para eso? Las risas del staff suenan cóncavas ante la planicie infinita del campo. -A tres mil dólares el metro cuadrado, sólo con el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada –“cuna de la lucha contra el dragón del comunismo”, añade sin timidez otra voz- la madre putativa de todos los argentinos ya es, de entrada, una sólida millonaria. Una versión setentista de Donald Trump.
O que Donald Trump, a lo sumo, y en comparación, es un humilde agente inmobiliario. Porque la putativa, además, es una empresaria multimedios. “Una universidad propia. Una radio. Su programa en el canal gubernamental. Una calesita en Congreso”, enumera, con dulce morosidad, una de las voces más selectas del staff. -¿No se olvida, la putativa, de construir polígonos de tiro con la bandera argentina como blanco? “O expandirse como una franquicia internacional. La putativa, en todo caso, ya está afiliada a la Internacional Terrorista. Una parabólica impotente, en sintonía con las FARC”, comenta, todavía lícitamente risueño, un joven miembro del staff. “Por no recordarles un último detalle. Hace una semana, en un acto, la putativa lucía un Rolex Oyster Perpetual. Un modelo tan nuevo que yo sólo lo había visto durante mis últimas vacaciones en Ibiza. ¿Será un regalo adelantado por el día de la madre?”.
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