The mini skirt is forty years old, a basic in the fashion scene and a declaration of youth and vitality. It was an idea of Courrèges, although it was Mary Quant, an English girl who was living in London, who made this item popular. In the 1960s, London was the capital of the world from all points of view. Clothes shops in London stopped to interprete the fashion arrived from Paris. In this epoch, they originated, an so do a dozen others in a dozen of styles, owing nothing to Paris or anyone else.
And it was there where the mini skirt became popular. The summer of 1966, Mary presented the mini skirt in her show, which generated formal complaints from the ecclesiastical authorities and some criticisms from the most conservatives. In spite of this, the mini skirt became a symbol of the 1960s and a sign of the rebelliousness for all the women who wore it.
When in 1968, Jackie Onassis, one of the most elegant women ever, wore a white Valentino mini skirt for her wedding to Aristotle Onassis, its place on the top of the fashion people’ wardrobe was confirmed.
Nowadays, mini skirt is a must-have worn normally for young women, because for wear it, it is better if you have firm legs. In some places of the Western culture such as Spain, is still criticized and seen as a non-appropriate look when a woman older than fourty- fouty five wears a mini skirt, but anyway, each day, the costume of doing comments on this is less common.
La minifalda tiene cuarenta años, un básico en la escena de la moda y una declaración de juventud y vitalidad. Fue idea de Courrèges, aunque es a Mary Quant, una chica londinense, a la que se le atribuyó casi todo el mérito. In los sesenta, Londres era el centro del mundo desde todos los puntos de vista. Las tiendas de ropa londinenses dejaron de imitar e interpretar la ropa que llegaba de París. En esta época, ellos diseñaban sus propios modelos, y decenas de diseñadores hicieron lo mismo, con decenas de estilos diferentes, sin tener que deber nada a París, ni a ningún otro lugar.Fue entonces cuando la minifalda se hizo popular. En el verano de 1966, Mary Q. presentó la minifalda en su desfile, lo que generó quejas formales desde las autoridades eclesiásticas y críticas desde los sectores más conservadores. A pesar de esto, la minifalda se convirtió en un símbolo de los sesenta y un signo de rebelión para todas las mujeres que se la ponían.Cuando en 1968 Jackie Onassis, una de las mujeres más elegantes de todos los tiempos, se puso una minifalda de Valentino para casarse con Aristóteles O., aseguró la presencia de esta prenda en el armario femenino por los siglos de los siglos.Actualmente la minifalda es un must para las chicas jóvenes, simplemente porque llevarla bien requiere unas piernas firmes. En algunos lugares de España aún se critica o se sigue creyendo que no es apropiado que mujeres mayores de 40 años lleven minifalda, pero cada día menos.
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